About the exhibition

Moisés Gil’s sculptures draw places that we all have lived. Spaces that are not real, but always transport us to the place where dreams find their expression. They bring us closer to a territory where everyday life is revealed and becomes something that seems to belong to us and achieves, with an invisible force, to pull us.

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Basándose en la estructura de las cosas que complementan las vivencias del ser humano, entre las más importantes: el cuerpo en su contexto artificioso de la arquitectura y del espacio que lo envuelve. Estas propuestas escultóricas pretenden adaptarse al espacio, ocupan el lugar e incluso, se apropian de la totalidad del lugar asumiendo así el protagonismo, tanto estructuralista como vivencial.

Basándonos en Lyotard, la multiplicidad de narrativas que estas obras transmiten es siempre en complicidad y aportación conceptual del espectador. En la génesis de la idea y posterior producción de la obra, siempre se está al lado del más débil y de la sociedad vapuleada en nuestros tiempos contemporáneos, nos centramos en las actitudes vivenciales del ser humano dependiendo de su posición en el entramado social impuesto y condicionado por el contexto postecnológico, socioeconómico y político. En estos planteamientos, predominan las instalaciones y piezas a pared, en las que se pretende, siempre dentro de los parámetros conceptuales, como es el compromiso social y la complicidad con el espectador, todo ello sacando a la luz en base a metáforas y prosopopeyas, actitudes de los seres humanos ante determinados acontecimientos y actos que las sociedades contemporáneas nos ofrecen a lo largo de nuestros días, los devenires socio-culturales y político-económicos que a diario nos sorprenden, siempre según nuestro criterio; un punto de inflexión entre espectador y obra, así como obra y vida. “El reflex de les narratives contemporànies” pretende que cada disposición espacial o instalación, proponga un espacio de discusión, un entorno de diálogo y un contexto para el entendimiento donde se pueda elevar la voz de la sinrazón contextual de una sociedad post-digital. Se proponen unos temas donde el actor principal es el espectador, que se convierte en parte integral de la escultura, es él quien aporta la conceptualización y manifestación intelectual del trabajo expuesto, sin dejar de lado las intenciones semánticas primeras de la obra que respecto a su forma, pasa a la representación figurativa más patente que en anteriores ocasiones, sin dejar de tener como eje conceptual el expresionismo, estas son mayores de tamaño y grandes en intención comunicativa y de diálogo, haciendo a su vez que el espectador sea una escultura más.

La idea posmoderna del Bricolier, queda descartada en el trabajo que presentamos en esta exposición, estas esculturas están trabajadas dentro de los parámetros, técnicas y tecnologías, así como usos procedentes del oficio de escultor y este, transvasado y puesto a disposición de la contemporaneidad, siendo estas soluciones plásticas un reflejo, un comentario, consideración o reflexión del mundo que nos ha tocado vivir, la narración reflejada en la obra de arte.